Soy coach somática y profesional de la salud mental
Pero antes de que este trabajo se convirtiera en mi profesión, se volvió profundamente personal.
Durante años fui muy buena para seguir adelante. Para hacer lo que tenía que hacer, para sostener, resolver, adaptarme. Hasta que mi cuerpo empezó a hablar cada vez más fuerte.
El estrés crónico, el burnout, la enfermedad de Lyme, múltiples procesos de recuperación física y un evento cerebrovascular cambiaron profundamente mi manera de entender el bienestar.
Llegó un momento en el que saber qué “debía hacer” para sentirme mejor ya no era suficiente.
Mi mente entendía muchas cosas, pero,
Mi cuerpo necesitaba algo diferente.
Cuando empecé a escuchar mi cuerpo, todo cambió
Mi propia búsqueda me llevó a comprender algo que hoy está en el centro de todo mi trabajo:
No podemos separar lo que pensamos y sentimos de lo que está sucediendo en nuestro cuerpo.
Puedes saber que necesitas descansar y aún así sentir culpa cuando paras. Puedes decirte que estás a salvo y continuar sintiendo ansiedad. Puedes querer estar presente y descubrir que tu mente sigue anticipándose a todo.
Puedes tener una vida que “está bien” por fuera y sentirte completamente agotada, desconectada o en alerta por dentro.
No significa que te falte disciplina, fuerza de voluntad o información. Muchas veces significa que tu sistema nervioso ha aprendido una determinada manera de protegerte.
Y esas respuestas también pueden empezar a transformarse.
De mi propia búsqueda nació mi forma de acompañar
Mi experiencia personal despertó una curiosidad que se convirtió en años de estudio, práctica y formación profesional.
Quería entender no solamente qué nos pasa, sino qué necesita el cuerpo para empezar a responder de una manera diferente.
Por eso hoy mi trabajo integra educación sobre el sistema nervioso, coaching somático, movimiento consciente, mindfulness y prácticas corporales dentro de un enfoque informado en trauma.
No se trata de obligar al cuerpo a relajarse. Ni de eliminar todo el estrés de tu vida.
Se trata de aprender a reconocer tus patrones, escuchar tus señales y ampliar poco a poco tu capacidad de regresar a ti.
Porque cuando tu cuerpo encuentra más seguridad, tu mente encuentra más posibilidades.
Formación
Un enfoque donde ciencia y cuerpo se encuentran
A lo largo de más de 15 años trabajando con prácticas mente–cuerpo, mi formación se ha desarrollado entre dos mundos que para mí nunca debieron estar separados: la salud mental y el cuerpo.
Cuento con formación universitaria en Kinesiología y Ciencias de la Salud, una Maestría en Salud Mental, además de entrenamiento especializado en coaching somático, regulación del sistema nervioso, TRE®, mindfulness, yoga informado en trauma y diferentes modalidades de movimiento terapéutico y restaurativo.
A lo largo de estos años, he acompañado a cientos de personas a través de clases, sesiones privadas, talleres y retiros en Estados Unidos, México, Indonesia, Canadá y otros países.
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Pero detrás de cada título y cada certificación existe una pregunta que continúa guiando mi trabajo:
¿Cómo puedo convertir todo este conocimiento en algo que realmente te ayude en tu vida cotidiana?
No solamente cuando tienes una hora para hacer yoga o meditar.
También cuando tu mente no para, cuando algo te activa, cuando necesitas descansar pero no puedes bajar la guardia, cuando estás cansada de sostenerlo todo.
Ahí es donde este trabajo cobra sentido.
Mi intención no es enseñarte a depender de otra herramienta
Es ayudarte a reconocer cómo se siente tu cuerpo cuando está en alerta y cómo se siente cuando comienza a encontrar seguridad. A entender tus respuestas sin juzgarte. A descubrir qué prácticas funcionan para tu sistema nervioso.
Y, con práctica y tiempo, desarrollar más capacidad para regresar a un lugar de presencia, regulación y conexión contigo.
Porque para mí, el bienestar no significa estar calmada todo el tiempo,
Significa poder habitarte incluso cuando la vida te mueve o te sacude.
¿Empezamos?
Si llevas demasiado tiempo funcionando en modo alerta…
Quizá este sea el momento de empezar a relacionarte con tu cuerpo y contigo misma, de una manera diferente. No necesitas transformar toda tu vida de un día para otro. Puedes empezar entendiendo qué está sucediendo dentro de ti y practicando, poco a poco, nuevas formas de responder.
Tu cuerpo no es un obstáculo en tu camino.
Puede convertirse en tu mayor aliado.